La creciente escasez de productos
derivados de los hidrocarburos, gasolina, aceites y gas, entre otros, han hecho
despertar la población, que sus precios han sido y aun son, no un subsidio,
sino un regalo, que por su larga duración, se está convirtiendo, para
Venezuela, en un suicidio. Por qué los pocos recursos, con los cuales aún
cuenta, en parte se utilizan en comprar gasolina a precios
internacionales para regalarla luego, a todos los habitantes, sin importar su
condición económica. Lo mismo sucede con las bombonas de gas, que con precios
internacionales de $ 15, por bombona, se vende en 30 centavos de dólar.
La alta escasez de gasolina, en
ciudades y poblaciones, en el interior del País, y principalmente en los
Estados fronterizos ha creado un mercado negro, cuyos precios apuntan a su
valor verdadero internacional. Lo mismo sucede en el caso de las bombonas de
gas. En el caso de los lubricantes para automotores, que por no ser de alta
utilización, el precio viene ajustándose. Sin mayores inconvenientes. Estos
recursos de suicidio, bien pudieran dirigirse a Hospitales, escuelas,
universidades y hasta para mejorar las cárceles. También para mejorar la
electricidad, el metro, obras y servicios públicos.
Por otra parte, la población venida a
menos económicamente, debido a la escasez y la altísima e incontrolada
inflación, ha venido obteniendo soluciones, por vías de hecho. Y hay que
alertar e informar de los riesgos al tratar de obtener hidrocarburos
inflamables, como gasolina y gas, con violencia. En México exploto un poliducto
que perforaron para obtener gasolina. En Nigeria, recuperando gasolina de un camión
cisterna accidentado, dejo 45 víctimas, lo mismo ocurrió, también en otro País
de África, en Tanzania, con 62 fallecidos. No deseamos esto para nadie, y menos
para nuestro País, pero se requiere una campaña de información, sobre la
peligrosidad, en el manejo popular de estos productos.
*ex Pte. Fedecamaras, Consecomercio y
Cámara Petrolera de Vzla.