miércoles, 23 de octubre de 2019

RETROCESO LATINOAMERICANO


Los años ochenta se denominó la década perdida de América Latina, en ella, comenzaron las grandes devaluaciones e inflaciones. Ocurrieron, desde Rio grande en México,  hasta la Patagonia en  Argentina. En febrero del 1983, Venezuela, despertó con el comienzo  de la devaluación del Bolívar, luego de un largo periodo de sobre valuación, que fue conocido como el: esta barato, dame dos. Cuando, Lo barato era el dólar. En otros Países de la región, fue peor. En Bolivia, hubo la más alta hiperinflación conocida, después de la segunda Guerra Mundial. Perú, se convirtió en el País,  con mayor informalidad del Planeta. Ya que era posible divorciarse,  pero no despedir a los empleados. Argentina, Brasil y Chile, sufrieron de hiperinflaciones. Se contaminó el continente, debido a las políticas de controlar el cambio y no abrir la economía. Gobernantes populistas fijando precios, por debajo de su costo, y financiándolo con inflación. Para luego, convencidos, que para salir del atolladero, la solución acudir al FMI, y liberar el mercado. Se vendieron las empresas públicas que comenzaron a funcionar adecuadamente, con precios que permitían su crecimiento. Después de décadas, y producto del aumento, de las materias primas. Abundantes ingresos y nuevos gobernantes populistas, sin visión de futuro dieron como resultado, un retroceso a la inestabilidad ya conocida y vivida. Estimulando la esperanza popular, de un poder inexistente para ella. Es triste observar, que en algunos países  de nuestra región, persista la economía, con un pernicioso efecto pendular y como en todo planeta Se requiere al margen, de quien  gobierne, estabilidad en lo económico. Y exigir sacrificios. Revertir decisiones económicas necesarias, aun no siendo populares, luego se pagarán con escasez, y pésimos servicios público.

miércoles, 9 de octubre de 2019

Nuevos tiempos


En el sector privado, vender gasolina por debajo de su costo, conlleva a la quiebra. En el sector público, al final, la quiebra es en el poder adquisitivo sus ciudadanos. Solo en los países del tercer mundo, existen los subsidios indiscriminados. Es decir, benefician a los ricos y a los pobres. En los países del “primer mundo”, están dirigidos, sólo a los de menores recursos y el precio de la gasolina, es aumentado porque los impuestos se le incluyen. En nuestro continente, en los países productores de hidrocarburos, se extendió el criterio político, de vender la gasolina, por debajo de su precio de exportación. Hoy en Venezuela, al no producirla la importa a precios internacionales y en la práctica casi se regala. Los ingresos dejados de percibir y las pérdidas, pudieran dirigirse a hospitales, educación y servicios públicos. Necesario es resaltar la decisión del gobierno de Ecuador, de eliminar el subsidio a la gasolina, que le significará un ahorro de 1.300 millones de dólares al año. Ecuador y Argentina. Países que salen del socialismo y buscan sincerar su economía. Ahora se enfrentan al mensaje populista que el socialismo regala, y la derecha no. Cuando lo que les corresponde es recomponer sus economías, para que el valor de la moneda, recupere su poder de compra. Esto es válido en Argentina y Venezuela, pero no en Ecuador, donde circula el dólar como moneda de cambio y que el país llegó al extremo de no poder seguir subsidiándola. 

No se entiende que países, que votaron en contra del socialismo ahora pretenden regresar a las causas de sus males. Veremos en las próximas semanas los resultados electorales de Argentina y la evolución del aumento de la gasolina en el Ecuador. Sólo crecen los países latinoamericanos que han establecido como norma el libre mercado y el respeto a los poderes democráticamente constituidos. Otros parecen estar condenados por criterios que se han popularizado, para no permitirles salir del subdesarrollo, como el precio de la gasolina. Vendrán nuevos tiempos. 

Ex Presidente de Fedecámaras, Consecomercio y Cámara Petrolera de Venezuela 

ern@petrolago.com

Dinero metálico: la historia de un país sin monedas

  Encontré, casi por azar, un billete de un bolívar emitido en 1989. En aquella época lo llamaban “el Tinoquito”. A simple vista luce como u...