miércoles, 29 de enero de 2020

PDVSA 45


Edgard Romero Nava*

Habiendo transcurrido 45 años de la formación  de PDVSA, mediante la total estatización de la Industria Petrolera trasnacional y nacional, a manos de Estado Venezolano, es oportuno, hacer un análisis, si aquel acto, denominado Nacionalizador ha sido lo suficientemente beneficioso o si la condición anterior de operadoras transnacionales y nacionales, y otra fórmula, hubiesen dado a la Nación, igual, mejor o peores beneficios.
Partiendo que, la exaltación al nacionalismo, tiene un popular natural arraigo, no por ello, las decisiones en ella basadas, sean necesariamente económicas o convenientes.

 Una cosa es NACIONALISMO y otra ESTATISMO, el nacionalismo, pertenece a la Nación, a sus habitantes. El estatismo, pertenece  única y exclusivamente al Estado, el cual la ópera, en los políticos de turno.

Al comienzo de la explotación petrolera, éramos un País rural, con ingresos por exportación de productos agrícolas y pecuarios, sin capital, ni mayores conocimientos petroleros. Así que la actividad era realizada por concesiones. La era concesionaria termina, en el año 60, con la política de no más concesiones. Ya se había establecido, un impuesto especial petrolero el 5O/50, es decir, el estado participaba con la mitad de toda la ganancia, de las empresas concesionarias.
Después de transcurrir un proceso no terminado de reversión de las concesiones.  En 1975, llegó la nacionalización petrolera, con el defecto de incluir, además de las transnacionales a las incipientes, operadoras 100x100 nacionales, y también a las empresas contratistas, que luego debieron de ser excluirlas.
Es  indiscutible, que la decisión originaria de manejar el negocio petrolero estatal,  como privado, dio un excelente resultado lejos de la política partidista.  No ha sido el mismo, con la PDVSA del pueblo.
Por ello, creer que en una post-revolución. Se pueda retrotraer a PDVSA y revertirla, es casi utópico. El futuro petrolero debe ser de decenas de empresas privadas, criollas e internacionales, que sigan el ejemplo petrolero del siglo 21, que logro USA, con múltiples empresas privadas, grandes, medianas y pequeñas para obtener legar a ser el primer y mayor productor de petrolero del mundo.

* ExPte. Fedecamaras, Consecomercio y Cámara Petrolera de Venezuela.
@eromeronava

miércoles, 15 de enero de 2020

RIQUEZA o POBREZA

Edgard Romero Nava*

Cuando a alguien se le pregunta si es rico o es pobre, la repuesta correcta es: ¡en comparación  con quién? Como personas: pobres, somos en comparación a Bill Gates y ricos en comparación a un pordiosero.
La riqueza de los países, se mide diferente, por PIB y por su ingreso per cápita,
No se mide por sus recursos. La riqueza de un País, es su gente. Mejor preparada, con ética, trabajo y visión de futuro. Con metas de grandeza, y con la mejor calidad de vida para sus ciudadanos. Visión de grandeza y futuro: los franceses, hace 300 años, construyeron los campos elíseos, siendo el transporte a caballos. Hoy el mejor metro. El diseño de la ciudad de  Washington, fue contratada a arquitectos franceses. En Venezuela,  la grandiosidad, se disminuyó o perdió desde finales de los años 50.

Pensar que un país es rico, económicamente, solo porque tiene recursos naturales, es una utopía. Esto solo sucede, cuando se monetizan. Es decir se convierten en dinero. De resto pueden haber estado allí siglos, y si no se explotan, en la oportunidad adecuada, pueden quedarse allí mismo, para siempre.
Para lograrlo depende de la visión y acción de los gobernantes administradores.
En USA, no hay empresas del Estado y en Suiza, no hay yacimientos que explotar y son países ricos.
Es un lamentable error político, haber creado la matriz de opinión, que somos ricos y que el estado debe repartir esa riqueza a sus habitantes de este territorio y que debemos de recibir los beneficios, sin el aporte o apoyo de todos, en lograr el objetivo, de convertir, los recursos en dinero.
Hacer creer que el Estado, lo puede todo, y por ende debe ser dueño de las riquezas para repartirlas, también es un craso error. Si los políticos, no abandona el equivocado criterio del Estado empresario, demostrado su fracaso, aun poseyendo, importantísimas reservas en subsuelo de petróleo, gas, oro, bauxita, coltan, y otras tantas. Y riqueza en los suelos, ríos,  playas y montañas. Seguiremos, igual, lamentándonos, que somos unos pobres ricos.

Presidente de Fedecamaras, Consecomercio, Cámara Petrolera. @eromeronava

miércoles, 1 de enero de 2020

DOS DÉCADAS

Edgard Romero Nava*

 De este siglo 21, Han transcurrido dos décadas. Pareciera que fuera hace meses, cuando nos preocupábamos, discutiendo, sobre los problemas tecnológicos por la entrada del nuevo siglo. En las facturas y cheques impresos, el espacio era para colocarle los dos últimos dígitos (1.9--). Muchos programas de computación deberían ser reformados y las empresas eran forzadas a incluir dentro de los contratos, una cláusula de liberación de responsabilidad, por errores que pudieran incurrirse de la numeración del cambio de siglo.

En Venezuela, se comenzaba un nuevo período gubernamental, con una catástrofe natural,  mayor que el terremoto de 1.967, nunca antes pensada y menos vivida, del lamentable deslave de la cara de la costa Guaireña  del Ávila. El gobierno prometió soluciones y fueron presentados modernos planes y proyectos, para recuperar y relanzar el Estado Vargas. Recordemos la colaboración del sector privado en la tragedia y sus aportes a las soluciones. No fue aceptado la ayuda en la tragedia, ni el aporte a la recuperación, ofrecida, del Gobierno norteamericano. En ese tiempo, que las instituciones, cumplían su función, el Banco Central, se negaba a otorgar un millardito de dólares de las reservas internacionales al gobierno.

El manejo de la actividad petrolera, por la bien denominada meritocracia mantenía una producción petrolera diaria, sobre 3 millones de barriles, con los precios del barril del petróleo a 10 dólares, aunque terminó el año 2000,  con un promedio de $ 16 el barril. Cinco años después en el 2004, los precios se  duplicaron a $ 32 el barril y llegaron para el 2014 a $ 103 el barril.  Recibiendo la Nación para finales de ese año de 2.014, una astronómica cifra acumulada para los años transcurridos de $ 960.589.000.000;  es decir,  casi un trillón de dólares. Esta cantidad, debe ser sumada a las reservas monetarias existente en divisas extranjeras más los ingresos, si bien declinante de los últimos seis años, representa una cifra gigantesca de recursos financieros que muy pocos países pueden sumar en sus cuentas nacionales.

 * ExPte Fedecamaras, Consecomercio y Cama Petrolera

Dinero metálico: la historia de un país sin monedas

  Encontré, casi por azar, un billete de un bolívar emitido en 1989. En aquella época lo llamaban “el Tinoquito”. A simple vista luce como u...