viernes, 28 de agosto de 2020

Autodestrucción petrolera

 

La radicalización del Gobierno, así como de la oposición, con imposición de mutuos obstáculos, incluyen la materia petrolera.


Estos, no han producido solución alguna, y algunas posiciones generan, más descontento y frustración.


El gobierno nombró la comisión Ali Rodríguez Araque para que le presentara las soluciones al problema petrolero.

 

Su conclusión fue que el camino a la recuperación de la industria petrolera venezolana es la privatización.

Inaceptable conclusión por ser 100% contraria a la estatización y control por el Estado independientemente de quien lo dirija.


El gobierno, aun poseyendo las instalaciones y plantas refinadoras necesarias, ha demostrado, la imposibilidad operativa, para detener la caída de la producción y producir los mínimos requerimientos de gasolina, gas y otros derivados.

 

La oposición, dividida, pide más sanciones al gobierno, para limitar el suministro externo de gasolina y gas que van directamente a perjudicar, a la población y no a los dirigentes gubernamentales, los más importantes, ya sancionados.

 

Las encuestas reflejan, que la desaprobación de la gestión pública supera 3/4 partes de la población. Pero, no se observa ninguna intención del Gobierno, en modificar sus consistentes actuaciones anti democráticas.

 

Tampoco la oposición capitaliza el descontento popular, al estar desunida y enfrentada, entre líderes y voceros, y sin un claro mensaje para entusiasmarla. Que sea real y solo ofrezca, sudor, (trabajo), ya que la sangre y las lágrimas han sido derramadas.

 

Igual sucede con la descontenta clase obrera, arrepentida por el fracaso de la estatización, ahora se manifiesta públicamente, por varios importantes sindicatos CVG, Magisterio, y últimamente el petrolero.

 

El sector privado, a través de Fedecámaras, debe liderizar con los representantes sindicales soluciones, para la sinceración de sueldos y salarios, dolarizándolos al cambio, tomando en consideración, las limitaciones de leyes laborales.

 

Debemos convencernos que no se debe seguir esperando, al día después, ya que, el día es hoy y adelantar, y se debe llegar a soluciones que unan al país.

La obligación es acordarse, sin tanto inútil protagonismo y cooperar para detener la autodestrucción petrolera y del país.

 

@eromeronava


https://www.eluniversal.com/el-universal/78754/autodestruccion-petrolera

miércoles, 12 de agosto de 2020

Suplir gasolina

 Observamos un alivio parcial en la oferta de productos, tanto de producción nacional como de importación en una economía dolarizada.


Lamentablemente limitada a solo un muy pequeño grupo con capacidad para adquirirlos.

Esto ocurre gracias al levantamiento de erróneas medidas económicas de muy larga data. Entre ellas, destacan el control de cambio y el control de precios.

Hemos visto como los inversionistas nacionales han invertido en los llamados bodegones, que crecen y aumentan la oferta de sus productos y al sumar crean una sana competencia.

Muy recientemente hemos también visto que inversionistas internacionales de origen iraní han inaugurado un hipermercado.

Estas inversiones y su resultante aumento de la oferta, se producen debido a la fijación de los precios en dólares y la libertad de que los oferentes muevan sus precios, sin que funcionarios y burócratas lo hagan vía decreto y los consabidos cierres de locales. No nos cabe duda a todos los que hemos venido clamando a lo largo de los años por la remoción de estos perversos controles, tanto de precios como de las divisas, que ellos no eran sino la verdadera causa real que producía la escasez y limitaba la oferta de bienes y servicios en el mercado como lo dicen todos los textos de la economía desde años inmemoriales.

Ahora estamos en presencia del tema de la oferta y los precios de la gasolina y otros combustibles, controlados por el gobierno mediante ley que reservó su comercio desde 1970.

Tuvo que llegar la crisis de suministro para que esta sirviese como acicate para la actualización de su precio. Se tuvo que confirmar el axioma económico de que el bien más caro es el que no se tiene. Su producción y monopolio por el Estado, sumado al congelamiento de su precio a niveles absurdos, no incentivó al Estado a mantener su producción y distribución.

Ya no quedan más opciones que no sea que el Gobierno transfiera esta responsabilidad al sector privado, incluyendo su importación, así como la eventual reactivación de su producción nacional, su distribución y manejo al mayor y al detal. Todavía la gente denomina la Estación de servicios de las Mercedes Bomba Texaco. ¿Regresaremos a ello ?

@ eromeronava

Dinero metálico: la historia de un país sin monedas

  Encontré, casi por azar, un billete de un bolívar emitido en 1989. En aquella época lo llamaban “el Tinoquito”. A simple vista luce como u...