miércoles, 30 de diciembre de 2020

2020

 El próximo primero de enero se da inicio a una nueva década. Es siempre propicio para formular diferentes predicciones sobre el futuro acontecer, principalmente sobre tópicos políticos y económicos.


Hace 100 años terminaba la pandemia conocida como la Gripe Española con un estimado de fallecidos entre 17 y 50 millones de personas en cuatro olas sucesivas de contagios en tres años desde febrero de 1918 hasta abril de 1920. El número de infectados llegó a un tercio de la población del mundo para la época estimada en 1500 millones de personas. Paradójicamente fue bautizada Gripe Española, porque fue uno de los pocos países de Europa que la censura de la 1ª Guerra Mundial le permitió reportar los casos de contagios, empezando por la enfermedad del Rey Alfonso XIII, luego se determinó que la pandemia se inició en Kansas y Nueva York.

A raíz de los estragos causados por esta pandemia, los gobiernos occidentales redoblaron sus esfuerzos e inversiones en investigación médica y obras de salubridad. Los países pusieron más interés en el avance del desarrollo tecnológico para las ciencias de la salud. La curación de enfermedades endémicas ha venido siendo resuelta con investigaciones, cuya solución o vacunas, antes tardaban un promedio de 4 años. Hoy contra la pandemia del Covid-19, en un año, se han producido diferentes vacunas, que comenzaron aplicarse esta semana. Pero la capacidad sanitaria de todos los países del planeta ha sido avasallada por la severidad y propagación de la pandemia. La vacuna trae una esperanza de disminuir el número de muertes y está por verse la disminución del número de contagios.

Como, lamentablemente formamos parte del 3er. mundo, nuestras inversiones en salubridad, han quedado rezagadas, tendremos más de un año de periodo de vacunación y quizás un lustro para ver un repunte de la economía. En Venezuela no se ahorró en tiempos de abundancia, pensando que los precios del petróleo seguirían subiendo por siempre, sino que muy por el contrario se despilfarro y sobre endeudó a la nación.

No tenemos dudas de que 2021 será un año complicado. Por lo que urge que se tomen los correctivos políticos y económicos necesarios. Que de no adoptarse una nueva visión política y económica, sería una nueva década por perderse como lo que nos está aconteciendo con la que ya termina la próxima semana. 

@eromeronava

miércoles, 16 de diciembre de 2020

CON FECHA DE VENCIMIENTO

 La fecha de vencimiento, no es sólo para los comestibles y la medicinas, sino que aplica a un sin número de asuntos, que incluyen hasta la vida. Por ello, es imprescindible la utilización plena del bien o activo en su periodo total de vida útil para maximizar su beneficio.


Los acuerdos internacionales suscritos en diciembre del 2015 por 197 naciones (189 han firmado), en el tema de detener el calentamiento global y el establecimiento de medidas para reducir el incremento de la temperatura al finalizar este siglo por debajo de 2.0 grados centígrados nivel que tenía el globo al inicio de la era industrial. El petróleo y los hidrocarburos, han sido consideradas tanto por la combustión de los mismos y la emisión del CO2 como por las fugas del metano, como una de las responsables principales del calentamiento. Las metas de eliminación de estos efectos han impulsado el desarrollo de tecnologías, de las fuentes sustitutivas, como la energía solar y eólica como las más destacadas.


Hemos pasado en menos de 20 años de la discusión de hasta cuando nos duraría el petróleo y a cuantos más años nos quedaría para su aprovechamiento económico útil.

Hay toda clase de estimaciones y lo que se discute es cuando se daría el quiebre de la demanda y comenzaría su declinación mundial.

Para Venezuela, con reservas gigantescas de hidrocarburos, este movimiento mundial le ocasiona el vencimiento y la perdida de utilidad futura de inmensas reservas de hidrocarburos que quedarían “varados” o sea que su utilización se vencería antes de su utilización plena y final. Lo trágico para Venezuela es que nos regodeábamos y lanzábamos al mundo el monto del inmenso regalo de los gigantescos recursos de hidrocarburos y que en realidad vamos a ser el país con la mayor cantidad de activos varados o sin valor por haberse vencido el mismo antes de utilización plena y final. Ricardo Haussman, distinguido economista, tuiteo recientemente: “Los países más pobres dicen que en realidad son ricos, porque tienen recursos naturales. Los países no son ricos por los recursos naturales que tienen, sino por lo que saben". Ejemplos muchos, Suiza, entre otros. Al ser el negocio petrolero, intensivo en capital, la única forma de desarrollarlos es mediante reglas claras e incentivos para lograrlo. La incertidumbre sobre la duración económica del Petróleo, Noruega, la resolvió explotándo el recurso y acumulando reservas, en un fondo para las próximas generaciones, el cual ahora ya apunta a un trillón de dólares. 

Nosotros, ¿seguiremos pensando como pobres que somos ricos, porque tenemos recursos naturales, sin explotarlos? 

miércoles, 2 de diciembre de 2020

SINCERACION FINANCIERA

 Llegó el tiempo de sincerar los precios de los productos petroleros. También los de la electricidad, gas natural, agua, teléfonos, igualmente el valor de los salarios. Pero, llega cuando la economía se ha destruido en 81.2% desde el 2013, el PIB per cápita de ser uno de los más altos de Latinoamérica hoy pelea el último puesto con Haití, creando el 96.2% de pobreza y 79.3% de pobreza extrema (datos del FMI 2020). El mayor descalabro histórico mundial sin que haya mediado una guerra formal.


Fue un pasado de precios irreales, creados como consecuencia del permanente mensaje político y no económico, de que por tener yacimientos de petróleo nos hacía de por sí rico. Y su población merecía precios por debajo de sus costos, como premio por haber nacido en esta tierra. Era un subsidio indiscriminado, beneficiando a pobres, ricos, nacionales, extranjeros y transeúntes y estimulando, el llamado contrabando de extracción y destruyendo actividades como la pesca y el transporte terrestre y aéreo, controlándoles el precio, a cambio del subsidio recibido.


Nos toca ahora enfrentar la realidad de una sociedad paupérrima y la destrucción de aquellos beneficios de servicios que ya no tenemos y sin dinero para restablecerlos.

La pregunta obligada es, ¿qué debemos hacer? 

Tenemos un país gigante con 96% de pobres y solo un 4% de la población que puede afrontar la realidad de una economía sincerada. 

Un país con una deuda impagable de más de 150 mil millones de $. Sin crédito internacional, pero aun con una base de recursos y una plenitud de activos, muchos en estado de abandono y que requiere inmensas cantidades de dinero, sumado a un talento empresarial y profesional dentro y fuera del país, para revertir su funcionamiento y productividad. 

Hay un término que nos viene a la memoria o milagro económico alemán, como lo bautizo el Times de Londres en 1950.

Pero, este Plan tuvo tres pilares claves: el Plan Marshall, una población educada e industriosa y líderes brillantes como Konrad Adenauer y Ludwig Erhard. 

Hoy en día la banca multilateral implementó un plan de rescate o Plan Marshall para socorrer a Venezuela. Pero necesitamos en conjunto crear las condiciones y acuerdos para un plan de paz y concordia que estimule a regresar el talento que se nos ha ido, cohesionar al que aún tenemos en el país, y sumar a todos a ese esfuerzo nacional.

Sobre todo necesitamos un programa de conciliación política e institucional que promueva esa confianza y que todas las fuerzas políticas asuman ese reto y salga de dentro ellos el Adenauer y el Erhard que hoy día reclama el país y la comunidad internacional para ayudar a levantar a Venezuela. 

* Ex Presidente Fedecámaras

Dinero metálico: la historia de un país sin monedas

  Encontré, casi por azar, un billete de un bolívar emitido en 1989. En aquella época lo llamaban “el Tinoquito”. A simple vista luce como u...