miércoles, 27 de enero de 2021

Público vs. privado

 En la constitución de Venezuela históricamente fija los recursos del subsuelo son propiedad de la Nación. herencia directa de lo que estableció la Corona Española.


Con la independencia de España, el Libertador en 1828 dispuso el traslado directo de la propiedad de todos los recursos mineros a las nuevas repúblicas. Siempre ha sido debatido sobre la conveniencia de esta acción.

Pero en nuestro propio país podemos observar que aun con el Estado propietario de los recursos, hasta el año de 1975, la economía no sufría por el hecho de estar la propiedad en manos del Estado. Muy por el contrario, la economía crecía a un ritmo que fue envidia de muchos países, habiendo alcanzado posterior a la segunda guerra mundial una tasa de crecimiento impresionante y a finales de la década de los 50s estábamos entre las 6 primeras economías del mundo en base a su tasa de crecimiento y su valor per cápita.

Entonces, ¿qué podemos deducir que fue lo que en verdad nos sucedió? En los años posteriores a 1976, seguimos siendo dueños pero también monopolizamos la operación y administración de esos recursos. Fue habernos hecho operadores únicos, además de ser el único propietario, donde radica el error estratégico que eventualmente nos llevaría al colapso. Simultáneamente fuimos creando una relación directa entre las necesidades de recursos financieros de la nación y los beneficios extraídos de estas empresas del estado. Entonces las convertimos en un apéndice del ingreso público.

Pero sobrevino el momento donde el gobierno tomó la decisión de copar las empresas con sus subordinados, enarbolar las banderas de que eran recursos estratégicos y soberanos, o sea el nacionalismo como fundamento. Se desdibujo la diferencia entre Estado, Gobierno y Empresas. Se tomó el control absoluto, y con ello todo el flujo de caja, recibiendo más de un millón de millones de dólares (billones), además la deuda de pública en 1998 de 27 mil millones, se elevó por encima de los 200 mil millones. Se expropió, nacionalizó y ocupó empresas privadas productivas, que hoy, en manos del Estado, ya no lo son.

Hoy, como un tardío, mea culpa, mediante la Ley Antibloqueo, se planifica reprivatizar lo que antes fue privado y productivo. Pero aún se desconoce si habrá confianza y credibilidad habiendo sido tan reciente los sucesos contrarios y estando aún presentes los mismos actores. Nos luce que sería un mercado reducido a ciertos países donde sus respectivos gobiernos le provean la confianza a sus nacionales. También podrían ser oportunidades para fondos buitres o golondrinos. Creemos que es la oportunidad de fortalecer el sector privado criollo, mediante reglas transparentes y de igualdad y dándole oportunidad a todos mediante el mercado de capitales. 

@eromeronava

miércoles, 13 de enero de 2021

Oswaldo Cisneros

 Con mucha tristeza, debo honrar la memoria de un eminente venezolano fallecido a finales del pasado año; Oswaldo Cisneros Fajardo.



El más grande y dinámico de los empresarios venezolanos de los últimos años. Gran promotor de empresas, inversionista y sobretodo gran creyente en Venezuela.

Murió cuando aún estaba en la plenitud de sus facultades y dinamismo empresarial.

Lamentablemente ha fallecido cuando más la República requiere de empresarios como Oswaldo. Su ausencia va a sentirse profundamente y muchos de sus amigos cifrabamos nuestras esperanzas en su visión y empuje para ayudar en la recuperación económica de nuestra golpeada nación.

No había sector económico, que la visión y dinamismo de Oswaldo no cubriera.

Destacó en sobremanera en la agricultura, la industria y en el comercio y los servicios. Sus diversificadas inversiones, en telecomunicaciones, hoteles y construcción continuaron en los servicios petroleros que, aunque de reciente data, lo hizo en grande.

Decidió invertir en la actividad petrolera en los últimos años cuando adquirió un grupo importante de equipos de perforación en el Lago de Maracaibo.

Luego, en campos margínales y acompañó en su inversion a otros empresarios venezolanos. Terminando con importante participación en Petrodelta al Sur de Monagas.

A sus amigos nos confiaba su desilusión con la gerencia petrolera pública. No conoció la dorada de PDVSA.

Quienes lo conocimos y nos enorgullecemos de haber disfrutado de su amistad, podemos dar fe de su bonhomía, camaradería, humildad y filantropía. Eso sí, era muy exigente con sus ejecutivos, y en la selección de su equipo de trabajo con el cual permanecía e interactuaba a diario. Personalmente y de manera frecuentemente dirigía y hacía seguimiento a todas sus empresas.

Fue un soporte para de las diferentes instituciones empresariales y filantrópicas, daba la cara y hacia planteamientos en beneficio del país. Se ganó el respeto de gobernantes, de la cuarta y de la quinta república. Pudo haberse establecido en cualquier país del mundo. Pero su compromiso con su país natal era su pasión y obligación de vida. Tuve el honor de conocerle hace 30 años, y nuestra última reunión fue pre pandemia en febrero del año pasado, ya que deseaba conocer una presentación de Evanan Romero, sobre nuevos desarrollos tecnológicos, que hizo frente a él y sus más importantes ejecutivos petroleros.

Su fallecimiento es una gran pérdida, no sólo para su familia, sus ejecutivos y personal de todas sus empresas, sino para el país, que pierde un hombre con visión clara y compromiso venezolanista.

Dinero metálico: la historia de un país sin monedas

  Encontré, casi por azar, un billete de un bolívar emitido en 1989. En aquella época lo llamaban “el Tinoquito”. A simple vista luce como u...