miércoles, 25 de agosto de 2021

2 siglos en 2 décadas

 La revolución industrial que comenzó en el Reino Unido a finales del siglo XVIII, hace poco más de 220 años, impactó muy positivamente el planeta cambiando siglos de retraso, por un constante y creciente progreso. En esa época para mover las recién inventadas máquinas movidas por vapor, se utilizó el carbón y luego estas fueron reemplazadas por máquinas eléctricas, a las cuales se sumaron los hidrocarburos tanto líquidos como gaseosos.

Tanto el carbón como los hidrocarburos, utilizados en la industria, liberan a la atmósfera CO2, produciendo el calentamiento global y el llamado efecto invernadero.

Los 197 países del globo reunidos en París en diciembre de 2015 aprobaron tomar medidas para contener el aumento del calentamiento de la tierra y no permitir que su temperatura exceda en 2 grados centígrados la temperatura que tenía para 1800 al comienzo de la Revolución Industrial. Se ha realizado una campaña mundial de concientización de este control de las emisiones y la urgencia de no permitir el crecimiento de la temperatura global. En muy poco tiempo se han hecho grandes avances en el convencimiento público y generalizado de su necesidad. Pero la buena voluntad e intención de resolver en 2 ó 3 décadas, los daños causados a la naturaleza en dos siglos, además del corto plazo, son de alto costo, no solo para los países del primer mundo, sino impagables para el resto del planeta.

Las cargas, impuestos y contribuciones establecidas, ya está creando en Europa el efecto de pobreza eléctrica. Este verano los precios de la electricidad se han duplicado y hasta triplicado, ya que la fórmula de precios castiga lo generado por carbón, combustibles, gas y nuclear, privilegiando las escasas y lentamente crecientes energías solar, eólica o geotérmica. La fiebre de lograrlo en tan corto plazo tiene otro efecto. Las organizaciones de financiamiento multilaterales han limitado o vedado el financiamiento al desarrollo de los hidrocarburos, causando un progresivo aumento del precio del barril de petróleo y del m3 del gas.

Por ello, como Ley no escrita, se impondrá el mercado (lo escaso caro, lo abundante barato) y al final determinará, cuántas décadas se necesitarán para llegar a 2 grados de calentamiento anual.

@eromeronava

miércoles, 11 de agosto de 2021

Ducha Escocesa Venezolana

 La ducha escocesa es aquella que alterna chorros de agua fría y caliente por medio del sistema de inyección en varios grados de presión. El objetivo (entre otros) es mejorar la circulación de la sangre que se reaviva gracias a los cambios de temperatura y tonifica la piel del cuerpo.


Sin duda el cambio alterno de temperatura y presión es un buen procedimiento para la salud, pero no para la economía, que requiere estabilidad, reglas claras y permanentes.

La política aplicada los últimos años, de enfrentar los efectos económicos y no sus causas, nos seguirán condenando a los mismos resultados.

Repetimos el error del cono monetario, restando ceros, sin ir a la causa que produce la inflación, que son los desequilibrios macroeconómicos, que sólo el Estado puede detener y revertir.

Un país con recursos, no significa con riquezas ya que sólo se convierten cuando con inversión y trabajo ellos se moneticen.

El Estado se ha reservado los recursos y solo ha logrado monetizar una parte. El sector privado se encuentra excluido de transformar la diferencia en riqueza.

Se requiere la rectificación y aplicación de las teorías económicas exitosa que han probado que funcionan; ya es tiempo de abandonar las que nos han alejado de la prosperidad, limitando la iniciativa privada.

Otros países que eran baluartes de las políticas aplicadas hoy en Venezuela han adoptado cambios en sus políticas económicas, y han demostrado la rapidez con que se convierten en riqueza; ejemplos son China, Rusia y Vietnam, que lo confirman.

A Venezuela, como país, se le acabó el rentismo. Hoy la exportación del petróleo no está en capacidad de cubrir las necesidades básicas de la nación, subsidiando todo, los tiempos de regalar, gasolina, gas, electricidad y servicios públicos terminaron; solo queda para subsidiar alimento. El controlar y perseguir al cambio de la divisa, también se acabo.

Y lograron espontáneamente y sin decretar, el dólar y el euro se convirtieron en la moneda de intercambio.

Es obligante responder con pragmatismo y formalizar ya lo que es una realidad: un nuevo modelo económico a corto y largo plazo, dando por terminada la ducha  escocesa económica venezolana.

ExPte Fedecamaras, Consecomercio y Cámara Petrolera.

@eromeronava

Dinero metálico: la historia de un país sin monedas

  Encontré, casi por azar, un billete de un bolívar emitido en 1989. En aquella época lo llamaban “el Tinoquito”. A simple vista luce como u...