miércoles, 21 de septiembre de 2022

Monetizar el recurso petrolero

 El monto de las reservas monetarias venezolanas se están reduciendo y las necesidades del país están creciendo. La población demanda una mayor calidad de vida en alimentación, salud, educación, agua potable, combate de enfermedades y pandemias. Todo país en desarrollo requiere de importantes ingresos en divisas que le permitan atender las necesidades de su población y mejorar la calidad de los servicios públicos, en general, para lo cual requiere insumos importados, equipos y apoyo tecnológico fuera de sus fronteras.


Un país cuya fuente más importante de divisas la constituye la explotación de recursos minerales, explotación agrícola, turismo y otros bienes no transables, está obligado a monetizar y convertir en divisas el valor de la exportación de sus bienes y servicios.

¿Qué hacer y cómo? Creando siempre un clima propicio para que el sector privado invierta y esto significa adaptar constantemente las leyes y reglamentos para que siempre nuestras industrias sean más competitivas y eficientes que las de nuestros vecinos y rivales en los mercados internacionales.

Esa voluntad de modificarlas, se ha manifestado a menudo públicamente en anuncios presidenciales. Pero, no se ha decidido aún ni por ley de la Asamblea ni por decreto presidencial.

Frente a las sanciones internacionales a las cuales se encuentra sometido el país, se hace imprescindible negociar y lograr avances ganar-ganar. Siendo indiscutible que el petróleo es el potencial principal generador de ingresos en divisas, y estamos en una fase de precios altos del crudo por más de un año, y se proyecta que aún esta situación va a perdurar por  un par de años más por lo menos, es obligante incrementar la producción por encima de los actuales 700.000 barriles diarios.

Para ello, se requiere de elevadas inversiones en dinero que no tenemos y aún peor estamos sin acceso a la banca internacional para adquirir préstamos.

Se ha creado una expectativa generalizada de que pronto llegarán las empresas internacionales de petróleo y gas y con ellas los recursos que nos urgen. Ya se concluye el año, y aún no hay confirmación de suspensión de sanciones ni de otorgamiento de nuevas autorizaciones.

Es urgente avanzar en las negociaciones políticas que se han prometido. Ya algunas petroleras importantes han anunciado la renegociación de su retorno con acuerdos con el gobierno nacional. Pero, aún no se concreta el retorno al país de dichas importantes empresas.

En el artículo anterior traté sobre la necesidad de proteger y estimular a las empresas criollas que están en capacidad de operar campos y aumentar la producción de gas y petróleo. Pero estas empresas se quejan de retrasos muy prolongados de sus trabajos y servicios.

Es bueno recordar que, en la apertura petrolera de 1992, la sumatoria de esas pequeñas empresas operando campos marginales aumentó la producción desde 145.000 barriles que producían esos campos a casi 5 veces más en menos de 5 años, con lo cual se llegó atener una capacidad o potencial de producción de 3.8 millones de bpd.

Urge tomar decisiones y efectuar las negociaciones políticas que haya menester para favorecer el país y sus clases más necesitadas.

ExPdte Cámara Petrolera, Consecomercio y Fedecámaras
@eromeronava

miércoles, 7 de septiembre de 2022

Los operadores petroleros venezolanos

 La producción petrolera requiere grandes capitales y conocimientos técnicos. En consecuencia es y ha sido desarrollada por empresas transnacionales.

Los venezolanos han tenido permanente interés en el negocio petrolero a través del tiempo.

En 1878, fue creada la Petrólia del Táchira.

En 1914, con el pozo Zumaque I, la Shell comienza la producción petrolera.

En 1922, con el reventón del POZO BARROSO II, Venezuela entra en el concierto de país importante en producción petrolera.

En 1960, 50 años después de su explotación comenzaron las transnacionales a devolver al estado Campos económicamente de producción marginal.

De nuevo aflora el interés privado nacional y entre ellos el ing. Petrolero Humberto Peñaloza, promueve por suscripción pública de acciones a razón de 
Bs 10, por acción (2.22 $ de la época) a Petrolera Mito Juan, que opera y comienza a producir barriles.

Otros empresarios forman y operan 3 empresas más, entre ellos, Rafael Tudela.

En 1976, comienza la denominada Nacionalización petrolera, que es una estatización de la actividad y por igual sustituye a las grandes operadoras transnacionales y a las pequeñas Incipientes venezolanas.

En 1978, la Cámara Petrolera comienza una campaña para la maximización de participación venezolana y en los campos marginales.

En 1992. Después de muchos debates políticos, se logra la apertura petrolera dentro del cual se permitió la participación de empresas venezolanas en campos marginales.

Con reglas y legislación claras, Comenzó un boom económico nacional y la participación de grandes capitales internacionales y pequeños nacionales.

En 2001, se modifica la Ley, y de nuevo el Estado desplaza a las empresas privadas por igual, nacionales y extranjeras.

Alguna de las grandes internacionales, se van y las pequeñas criollas siguen.

Es lamentable que históricamente el Estado, dueño del recurso, poco ha incentivando la participación privada criolla.

Contrariamente, en el tiempo de las trasnacionales, promovían, por razones, de disminución de costos, al sector privado.

Es curioso que Argentina, sin ser un país petrolero, si permite la actividad petrolera a sus nacionales.

Ejemplo de ello fue en la apertura, donde se presentaron 6 empresas argentinas que obtuvieron campos marginales, asociados o no con empresas criollas.

Actualmente las pocas sobrevivientes empresas operadoras venezolanas, que quedan, están disminuidas, manejadas por funcionarios externos, y sufren descalabro económico, por altas cuentas por cobrar, de lo que les corresponde del porcentaje de sus barriles o metros cúbicos de gas producidos.

La pérdida de estas empresas, sería un fracaso al esfuerzo criollo que lleva décadas de frustraciones.

Por el contrario, su permanencia, y fortalecimiento animaría la multiplicación del interés privado nacional, disminuyendo la dependencia e incrementando barriles, diversificando el negocio petrolero en Venezuela y dejar de ser los venezolanos los marginados de la actividad.

ExPte Cámara Petrolera. Consecomercio y Fedecamaras

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  Encontré, casi por azar, un billete de un bolívar emitido en 1989. En aquella época lo llamaban “el Tinoquito”. A simple vista luce como u...