miércoles, 12 de julio de 2017

PETROLERAS PúBLICAS


La globalización permite la transferencia de recursos financieros, tecnológicos y humanos a cualquier parte del planeta, lo que no se puede transferir, son los yacimientos, que están donde Dios los colocó, bien sean ellos, de hidrocarburos, mineros o cualquier otro, por lo tanto se deben de trasladar, a donde  se encuentren los operadores correspondientes, en adición a los financieros, tecnológicos y humanos. Tradicionalmente la explotación de los recursos naturales en los países, se han manejado, según haya sido el criterio de la nacionalidad de origen. Así es el caso de la corona española y de los países que por ellos fueron descubiertos, en ellos la corona era propietaria de todo el subsuelo, y así fue entendido, por el Libertador Simón Bolívar, quien ya lograda la independencia, mantuvo para el Estado, lo que antes era propiedad de la corona española, este criterio se repite no solo en los países libertados por Bolívar, sino también en todos aquellos cuyos conquistadores, fueron las monarquías europeas, a excepción de Estados Unidos de América, que al liberarse de la corona británica, no transfirió los derechos del subsuelo de la corona a la nueva nación liberada, sino que los transfirió a los propietarios del suelo.

Es decir quien es propietario del suelo, lo es del subsuelo. Así es que todas las naciones que mantienen la propiedad de los recursos del subsuelo en propiedad del Estado, su explotación es mediante el otorgamiento de una concesión, obteniendo una participación, así como una regalía por la extracción de sus productos. Algunos países, observando la rentabilidad de los mismos, decidieron, dejar las concesiones y constituir empresas estatales para su explotación. Aunque, las empresas estatales, de diferente denominación, bien sean empresas básicas o empresas nacionales, tengan un gran contenido nacionalista, y ventajas políticas, su resultado económico, no es igual o mejor en rentabilidad que las empresa privadas, y las excepciones son las alianzas entre los intereses estatales y privados.

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