Una serie de actividades económicas, que venían siendo desempeñadas, por el sector privado, con rentabilidad y productividad, han pasado a ser desarrolladas por el sector público.
Empresas de agricultura, ganadería, turísticas, industriales, de servicios petroleros, distribución, comercio, construcción, de medios de comunicación, bancarias, financieras, seguros, transporte y otras, por diferentes vías, hoy son por del sector público, ya por haber sido instaladas, expropiadas, ocupadas o compradas por el Estado.
Otro ámbito
Entendemos que la política del gobierno es estatizar el sistema económico, limitando y reservándose actividades que son propias del ámbito privado y por ello, las expropiadas fincas, industrias, comercio, hoteles, medios de producción y distribución, le han sido entregados a campesinos, trabajadores y obreros, con la buena intención de diversificar la riqueza y de incrementar el empleo, aunque no sea productivo.
Después de casi 2 décadas, existiendo los datos previos a la expropiación de las empresas, puede comparase los resultados, y en la mayoría de ellos, está a la vista, que no se mantuvo, y menos se incrementó la producción en las empresas expropiadas.
Deterioro
El país ha destinado importantes recursos en la adquisición de las propiedades en plantas y equipos, que se deterioran y el algunos casos, requiere de mejoras tecnológicas y al poseer tan extensa red de disimiles actividades, por no ser rentables, se convierten en una carga financiera.
Frente a esta realidad, pareciera razonable, que el Estado, dueño y propietario de las fincas, plantas e instalaciones, introduzca, nuevos esquemas económicos que le permitan al sector privado, administrar las plantas e instalaciones, mediante contratos de operación, con participación económica, en sus resultados.
Expresidente de la Cámara Petrolera, Consecomercio y Fedecámaras

