Las exportaciones son fundamentales, y base para la riqueza de cualquier país, y cuantifican su ingreso de divisas. El petróleo es nuestra exportación tradicional y todas las otras, son exportaciones no tradicionales, que con estímulos, desarrollo el sector privado, competiendo mundialmente, exportándose productos diversos: metalmecánico, químicos, petroquímicos, del acero, aluminio, mineros, cemento, piezas y baldosas sanitarias, chatarras, agrícolas y pecuarios. Con la política de estatización, alguno de esos productos, comenzaron a ser elaborados por el Estado, siendo harto conocidos los resultados.
Capacidad ociosa
Al día de hoy, aún existen empresas privadas instaladas, con abundante capacidad ociosa y vocación de exportación, pero se enfrentan a la prohibición de lograrlo, por requerir licencias de exportación, que aunque son solicitadas, no se otorgan fácilmente, algunas veces, con la excusa, de depender de materias primas, que antes fueron producidas en abundancia por el Estado y hoy hay escasez de ellas, pero tampoco, se permite la importación, de esas mismas materias primas, para transformarlas en productos finales, -el denominado perfeccionamiento activo- porque también la importación de las mismas está reservada al Estado, y en los casos que se otorgan, en vez de concederle un estímulo, se le impone, un impuesto de 20% en las divisas.
Es decir, no se puede importar, procesar, utilizando la mano de obra y capacidad ociosa del país y luego exportar, porque todo, lo debe autorizar o hacer el Estado, y no lo hace, pero tampoco lo deja hacer. El viejo refrán ni lava, ni presta la batea. La utilización del sistema de perfeccionamiento activo, por los mexicanos le permitió diversificar sus ingresos de divisas y disminuir la dependencia por divisas petróleo, que originalmente era un 90%, hoy es menos de 10%.
Ex Presidente Fedecámaras, Consejo Empresarial Andino, Consecomercio y Cámara Petrolera de Venezuela.

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