Edgard Romero Nava *
En 1989, dentro un programa de ajuste económico, se decidió aumentar progresivamente, el precio de la gasolina. Los transportistas ajustaron sus tarifas a los nuevos costos y como consecuencia, y por previamente no ajustarse los salarios se produjo como consecuencia, el llamado Caracazo. Desde entonces, ningún gobierno, independientemente de su color político, ni del valor del barril, ha asumido su responsabilidad, en sincerar el precio de la gasolina, ni siquiera, hasta su costo de producción. Que sin duda, sería muy por debajo cualquier referencia mundial, y la empresa que lo produce, PDVSA, no absorbería perdidas. El temor ha sido tal, tanto en la llamada cuarta República, como en la denominada quinta, que cuando se produjo el paro petrolero, frente a la escasez, la población, llego a pagar el litro por encima del precio mundial en Bs 500, de la época.
En 1989, dentro un programa de ajuste económico, se decidió aumentar progresivamente, el precio de la gasolina. Los transportistas ajustaron sus tarifas a los nuevos costos y como consecuencia, y por previamente no ajustarse los salarios se produjo como consecuencia, el llamado Caracazo. Desde entonces, ningún gobierno, independientemente de su color político, ni del valor del barril, ha asumido su responsabilidad, en sincerar el precio de la gasolina, ni siquiera, hasta su costo de producción. Que sin duda, sería muy por debajo cualquier referencia mundial, y la empresa que lo produce, PDVSA, no absorbería perdidas. El temor ha sido tal, tanto en la llamada cuarta República, como en la denominada quinta, que cuando se produjo el paro petrolero, frente a la escasez, la población, llego a pagar el litro por encima del precio mundial en Bs 500, de la época.
Es destructivo importar gasolina a $
80 el barril, que equivale a $ 0.50, el litro, y en vez de venderla en
ese precio, se regale, y de le pague por colocarla en el tanque.
Según cálculos, en el periodo
1999/2017, Solo el subsidio de la gasolina represento un costo de $ 135.000 millones,
más que todo lo invertido en educación y salud, en ese mismo periodo. A
finales de los años 90, se decretó un programa de Gas vehicular, que se
obligaba a los ensambladores incluir un sistema dual, para funcionar con
gas y con gasolina, y se comenzó a ampliar las estaciones para su suministro.
Todo ello se abandonó y ahora se plantea, un precio subsidiado con el carnet de
la patria y otro precio para quien no tenga o no quiera tener dicho carnet.
Parece que no ha dado suficiente, con la pésima experiencia de los cambios de
divisas múltiples, para seguir en los mismos errores. En un pasado articulo
plantee, la conveniencia de estudiar, que el transporte público fuera gratis,
es decir, el subsidio lo recibiría el transportista y el transportista y el público
pagaría el precio real de gasolina hoy de $ 0.50 el litro.

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