Edgard Romero
Nava*
El título de este artículo se refiere
a los permanentes titulares sobre aumento de precios, que se profundizan a
partir y como consecuencia del anuncio de las reformas económicas decretadas el
pasado 17 de Agosto, por el Presidente de la República. Es la decisión
gubernamental la causante de los aumentos producidos generalizando los en un
universo de bienes que comprenden, todos los sectores de la economía. La
decisión gubernamental, también incluye, los indispensables aumentos de
salarios y combustibles. Es lamentable, que ante tan importante y determinante
programa económico del gobierno no haya utilizado ningún mecanismo
Que incluyera, por
lo menos la consulta de la opinión de otros factores de la producción y
productividad. Los empresarios y trabajadores, lo cual hubiese contribuido
al intercambio de visiones sobre tan trascedente decisión que decretó incluyó
un inmanejable aumento de salario del 6.000 %. El anunciado plan económico
es heterodoxo, sin ninguna referencia exitosa, y no ataca al m tiempo, todas
las variables económicas,
No tiene parecido alguno a conocidos modelos de reestructuración
económica, con resultados exitosos probados, comprobados, y apoyados
financieramente por organismos multilaterales. Por ello es entendible la
polémica, entre los economistas, que los gubernamentales opinan a favor y la
mayoría en contra, de este programa económico.
Lo que sí está claro, es que este plan, no abandona los comprobados y fracasados controles de cambio y precios e insiste en penar al intermediario como culpable del aumento de precios decretados por el Gobierno mismo. Y en consecuencia lo aleja de un exitoso resultado económico. Pero no todo es negativo, ya que se asume por primera vez, después de casi cuarenta años la decisión de sincerar los los precios de los combustibles, periodo que es casi igual en años, que los que corren con la estatización de la Industria del Petróleo en Venezuela.
Lo que sí está claro, es que este plan, no abandona los comprobados y fracasados controles de cambio y precios e insiste en penar al intermediario como culpable del aumento de precios decretados por el Gobierno mismo. Y en consecuencia lo aleja de un exitoso resultado económico. Pero no todo es negativo, ya que se asume por primera vez, después de casi cuarenta años la decisión de sincerar los los precios de los combustibles, periodo que es casi igual en años, que los que corren con la estatización de la Industria del Petróleo en Venezuela.

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