miércoles, 23 de enero de 2019

ROJO Y NEGRO


Edgard Romero Nava *

En contabilidad los resultados en las diferentes partidas, se escriben con color negro, cuando son positivas, y en color rojo, al ser negativas. Los accionistas, inversores y diferentes organismos del Estado, que les corresponde supervisar los resultados g   eneralmente se van a la última línea para ver la posición final, y observar, que color tiene. Si los números finales aparecen en negro o en rojo. Los supervisores en: banca, seguros, bolsa de valores, Registro de empresas y otros, de inmediato proceden a decidir lo que corresponda, multas, sanciones, reservas, suspensión, anulación licencias de operación, o aumentos de capital, para la reposición de los resultados y  llevar los números rojos a números negros. Los administradores del Tesoro de la Hacienda Pública Nacional, están Constitucionalmente obligados a cumplir con presupuesto de la Nación, presentado por el Poder Ejecutivo, al Poder Legislativo, quien lo discute, modifica y aprueba.
Lamentablemente, estos procesos no han venido cumpliendo con lo rigurosamente pautado Constitucionalmente. Es harto conocido que en materia de derecho civil, el ciudadano está autorizado a realizar, todo aquello, que no está prohibido por la Ley, pero en materia de derecho administrativo, el funcionario público solo le está permitido, lo autorizado en su nombramiento y descripción su cargo y su extra limitación le conlleva sanciones, según sea el caso,. Siendo aplicables el incumplimiento de  los presupuestos.
En materia petrolera, como en toda actividad, se rige por un presupuesto de administración y de inversiones, dirigidas a mantener e incrementar la producción, dichos presupuestos y metas, en ver de estar desembolsados a los fines mencionados, fueron utilizados en inversiones que solo le corresponden al Estado y no a la Empresa Petrolera. Los resultados están a la vista. Sera por esos que cambiaron el color del logo de negro a rojo y la convirtieron en rojo rojita.
  * ExPte Fedecamaras, Consecomercio y Cámara Petrolera



Economía dolarizada

 Por el hecho político de no querer reconocer la realidad del mercado y su fluctuación natural. Venezuela ha sufrido alternativamente, la desgracia del control cambiario y subsecuente control de precios. Esto comenzó, desde la misma instauración de la democracia, que recibió el cambio de Bs. 3.35 por $ y lo llevó a 4.50 bolívares. Los controles cambiarios se producen como una respuesta del gobierno de turno, a frenar una hemorragia de salida de divisas, producida principalmente por el mal manejo de la economía, pretendiéndolo resolver con un valor fijado arbitrariamente y no por las leyes de oferta y demanda del mercado. Lo mismo sucede con la congelación irracional, continuada, incomprensible y grosera del precio de la gasolina. 


El control de la divisa, y la instauración de diferentes tipos de cambio o valor por la misma, referida a diferentes destinos, ha dejado una profunda huella de corrupción y ha traído como consecuencia la pérdida de gigantescas reservas para el país, y catapultando la hiperinflación, al crear nuevos bolívares, sin ningún respaldo de oro, o divisas. Se creó el bolívar fuerte, eliminándole, 3 ceros al anterior, y luego, el bolívar soberano, eliminando, otros 5 ceros al anterior, en otras palabras, el bolívar soberano, es hoy, igual 0,0000000043, ocho ceros menos que el del dólar a 4.30. La disminución de su valor se refleja, en su bajo poder de compra. Todo lo cual ha llevado que nuestra moneda no valga casi nada. Debido a la falta de decisiones económicas, las que solo se quedan en anuncios. 

Lo complica más, el control de los medios de pago, la escasez de efectivo, la limitación de las transferencias y tarjetas de crédito, que frente a la volatilidad de la moneda, y al desconocerse el valor actual del bolívar frente al dólar, se ha auto resuelto, dolarizándose la economía ya que una gran cantidad de operaciones se fijan y pagan en dólares. Desgraciadamente en 20 años pasamos, de ser un país rico, que transitamos con el barril a más de $ 100, a ser un pobre país. 

Ex Pte. Fedecámaras, Consecomercio y Cámara Petrolera 

@eromeronava

miércoles, 16 de enero de 2019

Imprescindible mantenimiento

 La aplicación permanente y cotidiana del principio de mantenimiento de los bienes y equipos, formó parte de la cultura de las empresas, no solo privadas, sino también las públicas. 


Las empresas petroleras transnacionales, mantenían un estricto cumplimiento de los programas, que garantizarán en el tiempo, la vida útil de las plantas y equipos. Se cumplía con los protocolos de los fabricantes y para ello, hasta fundaron escuelas técnicas, con específicas especialidades de interés en la formación de personal, para las diferentes disciplinas. 

Esto estimuló que se establecieran empresas privadas venezolanas, especializadas en múltiples áreas de mantenimiento, asegurando así, la continuidad de sus operaciones y la preservación de sus inversiones. Con esta herencia y cultura, operó Pdvsa. Este criterio también estuvo vigente en las empresas públicas. 

Hoy, los registros informan como las empresas de Guayana, entre otras: Sidor, Venalum, Alcasa, solo para mencionar alguna de ellas, debido a la falta de mantenimiento, el abandono o desidia, ha llevado a que la producción de esas plantas haya caído a una cuarta parte o aún menos. Pdvsa, a la mitad de la producción Cantv y Corpolec a no ser de confiables en el suministro, e improductivas o inoperativas las fincas y alimentación. 

Es impactante que en materia de transporte público, además de la conocida deficiencia del Metro, existan según cifras extraoficiales, unos 5.000 autobuses chinos inoperativos, valorados en 1.000 millones de dólares, en garajes o depósitos, por deficiencia en repuestos y canibalismo. 

Lo mismo sucede en las plantas industriales expropiadas, muchas de ellas cerradas y pagándose el exiguo salario a su personal. Qué diferencia con una Cantv, Sidor, Cementeras y plantas de alimentación privadas, que antes de ser expropiadas producían bienes, servicios y rentabilidad. Por ello, se visualiza, la indispensable privatización de las mismas. 

ExPte. de Fedecámaras, Consecomercio y de la Cámara Petrolera 

@eromeronava

miércoles, 9 de enero de 2019

2019


Comienza el año 2019, con grandes interrogantes mundiales, los titulares y contenidos de la prensa mundial y especialmente la europea, resaltan el agotamiento del crecimiento de la economía mundial. Señales como el hundimiento del precio del petróleo en 42 %; el Brexit; China, registrando su menor tasa de crecimiento en 30 años, Apple presentando previsiones menores en su facturación, la caída de la Bolsa en Wall Street, el anuncio del Presidente de la Reserva Federal de USA, su banco central, de revisar la política de subida de las tasas de interés, son parte de algunos los indicadores que confirman la desaceleración en la velocidad, en la cual venía creciendo la economía en el planeta. El primer anuncio de China, es de inmediato ordenar a sus Bancos, que den mayor facilidades y aumenten la financiación a las empresas privadas, China, así reconoce que el freno a su crecimiento, corresponde a la preponderancia de las ineficientes industrias estatales, que merman el crecimiento del vibrante sector privado chino. Aquí en Sur América, comenzamos, en los dos Países más poblados, Brasil y México, con nuevos Presidentes, ambos con visión diferentes, uno hacia la derecha y  otro a la izquierda, contraria a la de sus antecesores. En nuestro caso,  Venezuela, en 2019, en un entorno complicado, es el país, con la mayor indefinición e incertidumbre, en un entorno muy severo en lo social y económico,  pero más aún. En lo político, por la duda, de su continuidad constitucional, con  sanciones internacionales y frente a la amenaza, adicional de aislamiento regional y europeo. Después de varios años de decrecimiento, deterioro y alta inflación, el País necesita el rumbo que merece,  de recuperación de la confianza, que le permita tener un camino de crecimiento, poca inflación y seguridad social, jurídica y económica
 

Dinero metálico: la historia de un país sin monedas

  Encontré, casi por azar, un billete de un bolívar emitido en 1989. En aquella época lo llamaban “el Tinoquito”. A simple vista luce como u...