Decimos que en principio, porque al final con los controles de precios y limitaciones de entrega, la han convertido en desestimulante para ser operadas privadamente. Para colmo, aún con esa ley, se produjo la expropiación de todas la empresas privadas, que transportaban el gas, tanto por tuberías, así como, las que la envasan en bombonas, y las distribuían en camiones. Esas empresas fueron sustituidas, por una empresa denominada Gas Comunal, y la consecuencia, es que ahora, la distribución no llega y no es confiable. Se ratifica, de nuevo, el fracaso del manejo, por parte del Estado por la escasa entrega del gas, en camiones y bombonas.
Lo que no se puede entender, es que, teniendo Venezuela, las mayores reservas de gas de este hemisferio y produciéndose gas en exceso, no llegue a las plantas compresoras, ni a las plantas de generación eléctrica. Y que cada día, se queme en Mechurios, más de 2.000 millones, de pies cúbicos, que equivale, al doble del consumo diario de Colombia, país, que casi duplica nuestra población y donde el gas llega por redes de tuberías de gas, a 1.500, de sus ciudades y poblaciones. Obvio, lo hace el sector privado y se paga a precios referenciales internacionales y no como aquí que, se prefiere quemar el gas, no industrializarlo en Petroquímicas privadas, fijarle un precio ridículo, al igual, que el precio de la gasolina, para que los pimpineros y bachaqueros lo vendan libremente a lo que realmente valen.
Mientras sigamos con errados criterios nacionalistas, de empresas estratégicas, de empresas básicas y de empresas soberanas, seguiremos sin suministros y no siendo independientes, ni soberanos.
ExPte. de la Cámara Petrolera, Consecomercio y Fedecámaras.
@eromeronava
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