Es decepcionante observar cómo un país con más de un siglo de historia petrolera, su población ha estado ausente en su desarrollo excepto por los escasos empleos y actividades que han participado en sus operaciones.
En Venezuela, hemos tenido gobiernos ricos y población marginada y pobre.
Lo que nos toca y de manera urgente es remover al Estado de su operación.
Los grandes capitales que antes se disputaban venir al país y participar en estas labores ya no tienen los incentivos que otrora tenían.
Las acciones confiscatorias del régimen los últimos 20 años, aun no cierran sus heridas y menos ahora con otras oportunidades en provincias petroleras más productivas y amistosas, como en la vecina Guyana, donde han volcado su interés a esos yacimientos más jóvenes y en mejores condiciones económicas.
Venezuela sigue comandando la lista de los países de más riesgos y control por parte del Estado.
La Asamblea Nacional introdujo la semana pasada un nuevo proyecto de ley de hidrocarburos para regir en esta próxima fase de recuperación.
Después de convocar miles de HH, de opiniones especializadas, es decepcionante leer el desestimulante proyecto de Ley Orgánica de Hidrocarburos PLOH, que pretender dejar en manos de los políticos la deseada repartición de lo que ahora no existe.
Pdvsa y el sector están arruinados y sobreendeudados sin posibilidad de acceder a dinero fresco.
La realidad será ceder el paso a las fuerzas económicas que van a restablecer una industria más modesta pero que al final proveerá más aporte económico al país.
@eromeronava