Mientras no se
corrijan sus causas la inflación aumentará y continuará la pérdida del valor
del bolívar, frente al todas las divisas.
La generación de divisas, limitada al sector privado, por controles
gubernamentales, se reduce a empresas públicas, algunas de las cuales antes,
fueron privadas y expropiadas, por considerarlas estratégicas, mutaron a
reducir su producción, exportación y generación de divisas.
El Estado asumió el personal de las empresas expropiadas y en algunos casos,
como el de la industria petrolera, casi triplicó, su plantilla laboral.
Trabajadores privados, bien pagados y con contratos colectivos satisfactorios,
pasaron a la nómina de empleados públicos y patrono gubernamental.
La casi inexistencia física de la moneda y su constante devaluación, han
modificado, de hecho, no de derecho, el mercado monetario, siendo el dólar, el
referente en la fijación de los precios, más no, de los salarios.
La camisa de fuerza, impuesta por leyes laborales, obliga al sector privado a
complementar el salario por vía de los bonos o asistencia alimenticia.
Los sindicatos disminuidos frente al patrono Estado, no logran para sus
afiliados condiciones dignas en salarios.
El piso referencial del salario mínimo mensual, es de un dígito (menos de
$10).
La población, comprende que aunque algunos productos no le sean
accesibles, existen por la eliminación de controles.
La gasolina y el gas, no se permite la importación y distribución al
sector privado y se expende con precios por arriba de los internacionales.
Las condiciones están dadas, para el imprescindible diálogo social, en la
fijación del salario mínimo, como lo establece el convenio con la Organización
Internacional del Trabajo, (OIT), de la cual Venezuela, es miembro y forman
parte gobierno, empresarios y trabajadores.
A Fedecámaras, como representante de los empresarios, le corresponde
tomar la iniciativa de convocar el diálogo laboral, para lograr un salario
mínimo aceptable para todas las partes.
ExPte. Fedecámaras
@eromeronava
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