La subida de los precios del petróleo y del gas, así como la mejoría en los márgenes de refinación, han contribuido a cerrar, después de años de recortes, las cuentas de las grandes petroleras, en un muy buen tercer trimestre. Entre julio y septiembre de este año, el precio promedio Brent del barril, se ha ubicado en alrededor de $52, habiendo superado, como lo planteábamos en el artículo anterior, la cota de $60 barril, aunque por supuesto, está alejado de los $115 a mediados del 2014.
Mayor rentabilidad
Los ajustes y reestructuraciones efectuadas para acomodarse a los bajos precios, están dando sus frutos, lográndose en la actualidad, una mayor rentabilidad. En el periodo julio-septiembre, de este año, solo Shell, debido al alza del precio del crudo, refinación, y sinergías por la compra de British Gas en $50.000 millones, triplicó sus ganancias hasta $4.097 millones, es decir, una variación en el mismo trimestre, con respecto a 2016, del 197%; pero las empresas petroleras norteamericanas, sin la sinergia de BP, no se quedaron tan atrás, cuando la gigante Exxon-Mobil, ganó en el mismo trimestre $3.950, es decir 50% más y Chevron-Texaco, ganó $1.952 millones, un 52% más que en el mismo trimestre del año pasado.
Futuros resultados
Por supuesto que todos estos resultados, que podrían mejorarse en el tiempo, dejan la duda, a los analistas sobre los futuros resultados, ya que en el periodo de bajos precios, se hicieron recortes y pospusieron inversiones que en el mediano plazo, podrían volverse en contra del sector petrolero.
En Venezuela, no son posibles resultados comparativos, debido a los incomprensibles, altísimos y desproporcionados subsidios a los hidrocarburos, gasolina, gas y sus derivados petroquímicos, que por ser subsidios indirectos, beneficia a lo que más tienen y disminuyen los ingresos en divisas.
Expresidente de la Cámara Petrolera, de Consecomercio, de Fedecámaras y del Consejo Empresarial Andino

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