Leemos en los titulares de las noticias petroleras de esta semana: “Pdvsa ordenó a su personal reducir costos y gastos en un 50%”. Esta orden de disminuir costos, se suma a otra de “suspender proyectos sin financiamientos”, y otro titular: “Negocian créditos con Rosneft, Repsol y Statoil”. Noticias que sin duda son el tácito reconocimiento de que Pdvsa, ha estado transitando una ruta corporativa, con destino incierto, y demuestra la decisión de reorientar la actual política petrolera, a otra, que sea mas rentable.
La llamada nueva Pdvsa, nacida como producto del paro petrolero, rompió con la manera ortodoxa internacional del negocio petrolero de ser eficiente y rentable, pagar impuestos y contribuciones y entregar a su único accionista: el Estado venezolano, sus impuestos y ganancias, para que el gobierno, que es al que le corresponde, administre sus aportes.
El cambio del modelo llamado meritocrático, por un nuevo modelo de empresa petrolera, dirigida a utilizar su caja y capacidad crediticia para financiar directamente las necesidades sociales, hizo que descuidara el negocio medular de producir petróleo, gas, petroquímicos y carbón, por otro modelo, con contenido más social que económico, lo cual no es el objeto fundacional de la empresa petrolera. Este cambio de paradigma resultó en que, aun triplicando su personal, no mantuvo ni aumentó la producción y más bien disminuyó, y la menor cantidad de barriles que produjo, le coincidieron con bajos precios, y ahora que los precios aumentan, hay menos barriles que vender.
Otra decisión política fue el cambio en las estructuras accionarias de las empresas mixtas, para ser solo mayoritario, en vez de poseer acciones doradas, lo que ha obligado a Pdvsa, asumir mayores inversiones y endeudarse, en vez de la anterior política, de mejor tener socios, que tener acreedores; pero, como se sabe, y esperemos así sea, rectificar es de sabios.
Expresidente Cámara Petrolera de Venezuela, Consecomercio y Fedecámaras

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